Pensar en grande

El horizonte no lo define el calendario, lo define el propósito.


Soy aficionada apasionada al ciclismo. Sigo resultados, equipos y estrategias, especialmente, el Tour de France, no solo por la emoción deportiva, sino porque pocas disciplinas muestran con tanta claridad la diferencia entre ganar una carrera y construir un proyecto ganador. Muchos deportes enseñan que el talento sin dirección se agota y que el éxito sostenido nunca es casual, el ciclismo no es la excepción.

Desde esa mirada, quiero referirme a la historia reciente de Tadej Pogačar ciclista destacado que ha ganado el Tour de France en 4 ocasiones.  

Cuando llegó al UAE Team Emirates, no llegó únicamente a un equipo: llegó a un proyecto. Un proyecto ambicioso, pero consciente de algo clave en el alto rendimiento: el talento, por sí solo, no basta. Desde el inicio, Mauro Gianetti, como CEO y Team Principal, y Joxean Matxin Fernández, desde la dirección deportiva, pensaron en las personas, en la estructura y en la identidad que querían construir.  Fueron más allá del año siguiente.  Invirtieron en ciencia, datos, liderazgo técnico y una cultura donde el proceso importaba tanto como el resultado.

La relación entre ciclista y equipo se basó en confianza, visión compartida y claridad de roles. Cuando Pogačar ganó el Tour de France en 2020, con apenas 21 años, el mundo habló de hazaña. El equipo habló de coherencia. El resultado no fue una sorpresa: fue una consecuencia.  .

Esta historia es profundamente relevante para líderes, organizaciones y personas con alto potencial, porque revela una verdad incómoda: pensar en grande requiere renunciar a la obsesión por el corto plazo.  Requiere aceptar que el crecimiento real no siempre es visible de inmediato, pero sí acumulativo y sostenible.

En Buján Mentoring by Montserrat Buján entendemos que el talento se construye y es el resultado de un acompañamiento con método donde el foco no está en cumplir plazos, sino en definir una visión clara y un propósito que ordene las decisiones.  Esto significa que no se improvisa.  Se trata de construir coherencia, dirección e identidad. Porque un plan de corto plazo ordena la agenda, pero es el objetivo el que ordena a la persona desde la cual se decide.

Desde el método MIRROR, el proceso comienza con un reflejo. No con metas externas, sino con una observación honesta del punto de partida: cómo se decide, qué se prioriza, qué patrones se repiten y qué capacidades aún no están desarrolladas. Sin esa mirada, los planes estratégicos se convierten en documentos correctos que no transforman nada. Con esa mirada, el horizonte deja de ser abstracto y se vuelve accionable.

Nuestra premisa es que la visión funciona como una brújula estratégica. Cada etapa tiene sentido porque está conectada con un propósito mayor. Revisamos, ajustamos y aprendemos sin perder el norte. Para personas líderes y organizaciones, esto implica pasar de una lógica reactiva a una lógica intencional: menos urgencia, más criterio; menos ruido, más foco.

Entonces la  ejecución de un proyecto grande se trata de coherencia. Como en el UAE Team Emirates, el éxito no proviene de exigir resultados constantes, sino de respetar procesos bien diseñados.  El acompañamiento es clave para no confundir velocidad con progreso, ni presión con liderazgo.

La historia de Pogačar y su equipo nos recuerda que pensar en grande es un acto de madurez estratégica. No es ir más rápido; es ir mejor acompañado. 

En Buján Mentoring acompaño a líderes y organizaciones que están listos para dejar de vivir atrapados en el corto plazo y empezar a construirse con intención y perspectiva.

Porque al final, pensar en grande no es planificar más años; es tomar mejores decisiones hoy con la vista puesta en quién queremos llegar a ser.

Ese es el trabajo.  Ese es el acompañamiento.  Ese es el método MIRROR.

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Verte de frente es un acto de valentía. Guiarte, el mío.